I aint no superstar, I'm just like you were. There's a spotlight shining on me.
viernes, 30 de septiembre de 2011
La razón de mi felicidad.
Todo el mundo tiene algún tipo de razón para ser feliz, yo sin embargo, tengo 35 razones. La primera la forma que tiene de sonreír, la segunda sus ojos, la tercera sus pestañas, la cuarta su pelo, la quinta su boca, la sexta su manera de ponerse nervioso, la séptima su manera de hacerme cosquillas, la octava su manera de morderme los mofletes, la novena la forma que me mira, la décima la manera que tiene de jugar, la undécima la manera que tiene de comprenderme, duodécima la manera que tiene de darme consejos, la decimotercera los consejos que me da, la decimocuarta la manera que tiene de enfadarse y a los 5 minutos que ya se le haya pasado, la decimoquinta la manera que tiene de quedarse mirándome a los ojos fijamente durante un buen rato, la decimosexta la manera que tiene de decirme las cosas, la decimoséptima los mensajes que me manda, la decimoctava las llamadas de más de una hora al teléfono, la decimonovena las fotos que nos hacemos juntos, la vigésima su forma de entenderme cuando nadie más puede hacerlo, la vigésima primera la forma de hacer planes de futuro, la vigésima segunda los abrazos, la vigésima tercera los mimos, la vigésima cuarta las tardes juntos, la vigésima quinta las noches juntos, la vigésima sexta los sábados juntos, la vigésima séptima la manera que tiene de aguantarme, la vigésima octava todos los momentos vividos juntos, la vigésima novena todos esos mensajes de buenos días, la trigésima todos los mensajes de buenas noches, la trigésima primera aquel 14 de Agosto del 2008, la trigésima segunda aquel 2 de Octubre del 2008, la trigésima tercera todos esos te quieros, la trigésima cuarta todos estos días/meses junto a él, la trigésimo quinta y última razón...ÉL. Todas esas razones, son mi felicidad.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Aquella Luna de Octubre...
Mira la luna. Es la misma luna de octubre que vio cuando besó por primera vez a aquella chica de dieciséis años; la misma luna de octubre que fue testigo del roce de labios entre él y la chica de los ojos verdes entre fotografía y fotografía. ¿Cómo le puedieron pasar tantas cosas en tan poco tiempo? Se abrumaba. Sus ojos se perdían en un horizonte de altos edificios y estrellas relucientes que acababan de salir a embellecer el firmamento. Era de noche en un domingo extraño.
Que después de casi tres años, la volveremos a ver, ese mismo Domingo, a esa misma hora.
Que después de casi tres años, la volveremos a ver, ese mismo Domingo, a esa misma hora.
Increíble.
Increíble, es una palabra que me gusta mucho. Define perfectamente una situación, quiero decir que, algo que puede o ha sucedido y aún no te lo crees, dices la palabra increíble y ya se define por sí sólo. Por eso me gusta decir esa palabra.
Alba.
Alba.
Yo debo sentir ese amor.
Yo pretendo que haya poesía en mi vida, y aventura, y amor. No la artística impostura del amor, sino el amor que es capaz de derrumbar la vida, impetuoso, ingobernable como un ciclón en el corazón ante el que nada se puede, ya te arruine o te embelese.
Yo debo sentir ese amor.
Yo debo sentir ese amor.
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